Qué creemos


Formamos una comunidad en la que Cristo es el centro, el principio y el fin. Queremos vivir y anunciar a Jesucristo como el único que da verdadero valor y sentido a la vida. En Él, el hombre encuentra su plenitud humana, su origen y su destino; su lugar y su función en este mundo nuestro tan desorientado y perdido, violento e injusto.

Compartimos la vida de la fe y vivimos la esperanza del Reino de Dios. Luchamos juntos por otro mundo posible: el de la fraternidad mundial; el del amor y el perdón, la justicia y la paz.

Practicamos el bautismo como signo de pertenencia al pueblo de Dios, mano de Dios tendida a los hombres y mujeres para darles la seguridad de su favor y misericordia, su gracia y su perdón. Practicamos la hospitalidad eucarística. Nos reunimos alrededor de la Mesa del Señor, para tomar el pan y el vino de la Santa Cena. Somos muy conscientes de que esta mesa no es nuestra, sino del Señor que vivió y murió por nosotros. Por lo tanto, a quienes Cristo invita, nosotros no los podemos rechazar. La eucaristía no es para los que son santos, sino para todos aquellos que son llamados por Jesucristo y que responden afirmativamente a su invitación a acercarse a la mesa del perdón y de la reconciliación.

Defendemos que la iglesia debe ser abierta e inclusiva; donde no se rechace a nadie por su sexo, su orientación sexual, su identidad de género, su raza, su lugar de origen, etc. Toda criatura de Dios es bienvenida a nuestra comunidad.

Nuestro Credo

Confesión de fe


Credo de los Apóstoles


Declaración de Mamré, sobre la acogida a las personas LGTBI en la iglesia

Confesión de Accra

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